Esta revolución que no acaba




Y en cada cuadra de León, una nube de Mugumu, observándome, cantándome canciones de despedida. Las casas pintadas de cien colores diferentes, salpicones de una revolución sandinista que fue y que se resiste a no continuar viva, como camaleones a la espera de cazar o ser comidos, mimetizados para salir adelante.



Yo, despojándome también de mis estorbos, más enquistados de lo que creía, como una dictadura que aún perdura después de muerta en esta centroamérica. ¿Mártil? Como los soldados de la revolución, sin descansar en paz.



En Las Peñitas, el corazón se encoje con la tormenta de nubes y claros sobre el mar y los labios se muerden para sostener el temblor de la barbilla, recta, esperando naufragar, mezcla de desaliento de no seguir siendo, de engaño tras engaño, del requerimeinto hacia el disfrute y el tener que hacerlo, de no saber hacia dónde van las patadas, ni los hechos, los que deberían ser, los de respirar en Ohn y no lo son; tan sólo los que el tiempo quiere que sean.



No sé qué más necesito para encontrar mi amo (que creí tenerlo), mi universo que va más allá del propio. Pero, ¿dónde está?, ¿dónde quiero que esté? Ni lo sé y tal vez ni me importe. ¿Prefiero vivir como esclavo que vivir como un rebelde? Tal vez me estoy desenamorando de mí. No era yo con quien había soñado. Y mientras tanto vendiendo nubes. Porqué no decirlo, pregonarlo también: creo que necesito saberme vulnerable otra vez, para reconfortarme.

2 comentarios:

deisy dijo...

Javi

Tu blogger contiene relatos hermosos, yo no se que tanto de realidad tiene, pero creo que es lo que estas viviendo. Ojalá estas experiencia te ayude mucho para tu vida.

Sabes, he visto tu página muchas veces pero no había sido capaz de registrarme. Soy una fanática de tu página y depronto de ofrezco una nube a ver si me la compras. Un beso. Deisy

El Vendedor dijo...

Para Deisy:

El stock está cubierto y debo vender algunas. Buscaré una para ti y te la enviaré cuanto antes.