Los disturbios se extienden a la periferia de Londres

Acción sigue mirando tv, como si los días solo se contasen por días y no por días y noches. Entonces es cuando Acción se pregunta por los atardeceres.
(Nota del Vendedor: Un atardecer es una posesión de por vida)


Tal vez



umbral.
(De lumbral).
1. m. Paso primero y principal o entrada de cualquier cosa.


atrever.
(Del lat. tribuĕre, atribuir).
1. tr. desus. Dar atrevimiento.


acción.
(Del lat. actĭo, -ōnis).
1. f. Ejercicio de la posibilidad de hacer o cambiar.

Distracción. Hacia el Re-Inicio


video



EXT. PLAYA. DÍA. Hay ojos de niño en cualquiera de los ojos que queramos ver y cualquiera nos puede decir algo.


INT. DORMITORIO. NOCHE. Relame un sueño que tienes (tenías) hoy y desconfía de Contra Acción porque siempre te está mirando.


El Vendedor

¿aló?




Alguien llama al teléfono. Es Pedro Carter. Me pregunta si resucitamos este atardecer de 24 de julio de 2011, que "para qué vamos a dejarlo ir", dice. Yo le digo que sí, que nos vemos. Pedro es fotógrafo de guerra y me vendió una nube sudafricana y bella hace algo más de un año (o dos). He estado este tiempo fuera del negocio, pero nunca he dejado de comprar nubes. ¿Se puede dejar de ser uno mismo?

Rosa Linda se aburrió de Blogger. Un día, hace algo menos de una semana, no sé por qué, la llamé y ella misma me animó a continuar mirando al cielo. ¿Traspaso de nuevo del negocio? Así es, como una tomadura de pelo bien calibrada. De la ruina me creo de nuevo en mis dominios para volver a ser Vendedor. El almacén está lleno de polvo. Empezaré por ahí, por escribir de reflejos herméticos. Poco a poco volveré a ser yo.

Ayer estuve en Sol y hoy me gustaría estar en tierra con Carter. ¿Por qué seguimos tratando a utopía como a un ser extraño? Utopía es nuestra hermana y hay que empezar a romper las reglas del diccionario, desbaratar los significados. "De norte a Sur, de Este a Oeste, cueste lo que cueste" es más que un cántico. Se trata de un compromiso. Y los discursos indignados de anoche no fueron más que "Yo": Yo he andado, Yo he recorrido, Yo me revoluciono, conexiones XXI con Berlín, con Atenas, con El Cairo. ¿Revoluciones?

Yo no es suficiente. Al menos un Yo con un megáfono. Excepto Cataluña o Motril, que compartieron un discurso universal, nadie supimos comprender que siendo Yo no nos hacemos fuertes. ¿Seremos capaces de silenciarnos? Un conjunto de muchos Yo no hace un Nosotros.

En fin, que vuelvo a resucitarme como ese atardecer con Pedro Carter.

El Vendedor

Nube, dentro

Nube de contornos, de espacios,
nube que cambia de color,
siempre hacia más tierno,
a pesar de que, a veces,
seas nube tormenta,
dentro.


Nube que te sabes nube, pero que te escondes,
entre otras, entre miles.
No temas ir a distintos vientos,
no se acaban aquí los lugares, los comienzos,
no se empieza hasta que no se viaja
hacia dentro.


Nube distinta,
y distinta porque eres tú,
única,
dentro.


Nube siempre alta,
y miras, y callas, y lloras,
dentro.


Te soplo, nube.
Hacia donde tu viento te lleve,
dentro.

Creo en el amor

"Creo en el amor como quien cree en un único dios, a veces bueno y, otras, perverso. Si no creyera en el amor jamás habría llegado hasta Pueblo Hallado para preguntar por Henry. Dicen que en el Borronal, cerca de allí, se pueden enterrar los besos que te sobran. A mí nunca me sobraron, pero sí que después de vivir dos años en aquella playa quise tenerlos guardados. No pensé en una losa cuando enterré mis besos debajo de aquella piedra. Pensé en que algún día, cuando los fuese a exhumar, me los encontraría en los huesos pero que aún podría darles vida. No fue así. Estaban intactos, y cuando levanté la piedra salieron volando como mariposas que buscan el mar. Se me escaparon. Tal vez hayan llegado a algunos labios y esos mismos labios guardarán sus propios besos para que algún día salgan volando hacia mí. Si no creyera en el amor, no pensaría en esos regresos ni en los cables, también luminosos como los de Tuum, que los unen a las vueltas del corazón. En Pueblo Hallado los besos saben a rosas y a espinas, como deben saber, y por eso se tienen en cuenta. Un corazón varado es un corazón sin esperanzas. El corazón debe dar vueltas y naufragar en islas acantiladas, cuantas más veces mejor, para que así tengas que arreglar tu casco resquebrajado por la roca y huyas rápido de las olas que te vuelven a empujar. Yo llegué hasta Pueblo Hallado en un barco moribundo que procedía de una batalla sin razón. Jamás debí enfrentarme en ella. Dejé que mi barco se hundiera. Hacían daño los embistes cada vez que intentaba zarpar por la noche y el mar de lágrimas me volvía a empujar contra la costa puntiaguda. El pecio está allí en el fondo, buscarlo si queréis. A mí me desterraron de Pueblo Hallado, al contrario que a Doña Milagros, hacia Cristonomo. Y aquí me encuentro encerrado en esta isla, escuchando las historias de Las Caras Dormidas, sin atreverme a salir".


Del borrador de la novela Cien colinas más lejos (Javi Esteban)

Mamá en el desayuno



Sentada sobre las cuatro patas de una silla,

sobre los cuatro sin sabores de ida

y los retornos

ya de vuelta.



Tus brazos apoyados en la mesa,

sujetándote antes del seguir adelante, o caida,

antes del próximo sorbo del café humeante,

aroma que te mantuvo cautiva para mantenerte despierta,

viva de amor para cuidarme y no cuidarte, ¡sigue a por ello, eres la mejor!,

para amarme y así amarte.




Reflexiva a tiempo parcial,

lo justo para no sufrir,

pero también lo suficiente para entender y callarte,

no hablar de lo inoportuno y embestir sonrisas.


Te oí llorar una noche de hace años;

al día siguiente aún más

y aquello me trazó la cruz desde la frente hasta mi vientre.


Hoy ya no. Sé que me quieres como madre, no cómo recompensa.
Te levantas ahora de las cuatro patas,

para seguir adelante.


Otro paso más hacia tú camino elegido o no elegido,

el mismo de ayer, de anteayer. El tuyo.

Gracias.