―Un blog de Compra Venta de Nubes ―me dijo―, no puede ser tan oscuro. Debe ser más azul, lejos del último color.
Pensé en el concepto, porque detrás de los mensajes del Loko siempre hay algo más, como un eslabón mágico de una cadena que no se ve a simple vista. Después, en aquella mirada de mar, se lo quise explicar.
―Las nubes, todas las que vendo, no son más que sueños ―le dije―, emociones escondidas que viajan de un lado a otro, desde la cripta oscura de la soledad hasta la fluorescencia de la vida. Siempre que veas una nube, existe porque alguien soñó con algo más, aunque luego esos sueños desaparezcan.
Fue en ese momento, con la mirada del Loko y la mía reverenciadas hacia el solemne ocaso del sol, cuando el color del mar cambió a ocre, ese solo instante puro que acudimos a mirar todos los días. Después, continué hablando.
―Es por ello que mi blog es del negro de la oscuridad atardecida. Por el día compro nubes, arriba, en el cielo, ahí donde está la luz, la esencia de lo perfecto. Es por la noche cuando escribo sobre ellas, en la oscuridad de mi cripta, adquiero su difícil conocimiento y duermo a su lado para llenarlas otra vez de sueños.
El Loko, reservado como siempre ha sido, me miró esta vez a unos pocos centímetros de distancia, allí donde el alma se llega a palpar.
―Te entiendo, Vendedor.
―Si. También yo a ti, Loko.
―Si. También yo a ti, Loko.
4 comentarios:
Mensaje recibido. Gracias por escribir tambien en rojo
Para Anónimo:
de nada, Anónimo, veo que sabes mirar más allá.
Gracia vendedor, tu me acercaste a mirar más lejos de las palabras, más lejos aún de ese último concepto. Ahora sé, gracias en parte a ti, que siepre hay algo más, esa esencia que me hace saborear cada segundo, cada imagen, cada aliento. Gracias vendedor.
Para Paranoico Ilusionista:
"...me voy por el camino a encontrar mi verdad..."
En nuestra cita diaria para mirar el mar, ParanoiKo (con K de Loko), acudimos los dos y allí empezamos la REVOLUCIÓN. Que perdure, que continuemos sintiéndola y que tome forma.
El inicio ya está llegando a su fin. Ahora, empieza lo difícil. También lo hermoso.
"...Que triste suena la lluvia en los techos de cartón..."
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