Luz

Javier ha estado tres días dándome el coñazo. Su maldito “bien hacer” no desaparece ni con el Jack Daniel’s a borbotones que ingiero por la noche. Bueno, sí que lo hace, pero por la mañana temprano el rin tin tin de su voz vuelve a martillear mi monumental resaca.

―Te dije que no deberías beber tanto ―me dice.

La verdad: a mí este tipo me produce acidez de alma. No soporto su meto me en todo facilón.
Pero hoy me he levantado más fuerte que él, con ganas de plantarle cara. Mientras bajábamos a trabajar en coche, el sol deforme sobre Madrid me ha hecho ver la luz.

―Mira, tío ―le he dicho―. Tú me respetas y yo te respeto a ti, ¿vale?

―No sé de qué me hablas ―me ha contestado.

Incorregible, pero al menos me ha dejado en paz durante todo el día. Creo que este fin de semana podré deshacerme de él. Así, aprovecho y me doy un largo paseo en nube. A África, por ejemplo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Ojala pudiera saber cual es la parada mas cercana a mi casa para coger esa nube en la que estas ,seguramente ahora,de camino a Africa. Me hubiera venido bien airearme un poquito porque para mi el dia de ayer fue nublado, tormentoso y con un viento tan fuerte que tenia que agarrarme a lo unico que tenia, a mi misma.
Parecia irreal que esa luz de Madrid que dejé bien temprano se tornará en una luz aún mas brillante pero llena de gente gris. Lo peor: esas personas, Doñas Petras del mundo profesional, sin importancia en mi vida diaria ( o si)pero que son capaces de matar un poquito de mi alma. Y hoy vuelvo a casa, destrozada por la falta de sueño pero tambien porque Brisalma no ha sido fuerte. Porque de lo malo, no siempre aprendo en el momento, por no dejar mi alma en libertad y arrodillarme ante las ordenes del orden y lo politicamente correcto. Por desobedecer a mi ser y no tener valentia para respirar aire puro.¡Como en tampoco tiempo se puede ser tan infiel a Brisalma!.

Me alegro que tu estes siendo fiel a tu verdadero ser. Ya has ganado otra batalla. Ya nos contarás la siguiente. Estaré esperando.
BRISALMA

El Vendedor dijo...

Para Brisalma:
Porque no es fácil, Brisalma. El ponerse los cuernos a uno mismo es la más común de las infidelidades. La más estúpida, también.
Te contaré algo: igual que existen estaciones de tren y de autobuses, también existen estaciones de nubes. Mañana temprano, ve a la más cercana y compra un billete para la primera nube que salga, vaya donde vaya, no importa. Pide asiento delantero. Es ahí donde el viento sopla más fuerte.
Disfruta del viaje y guarda bien ese aire en tus pulmones (cuidado con él, es de nubepura). Después, respíralo cuando las Doñas Petras de turno te inoportunen.
Creo que continúas siendo Brisalma. No eres anónimo.
Gracias por sentir las nubes

brisalma dijo...

Dices bien, soy Brisalma, aunque para la mayoria siempre seré anónimo.
Por cierto, tu consejo me fue fenomenal. Todavia tengo un poquito de nubepura sin soltar. Quizas mañana la necesite de nuevo.

El Vendedor dijo...

Para Brisalma:
Entonces, ¿llegaste a viajar en una nube? ¿De verdad? Me alegro mucho. Utiliza el aire de nubepura cuanto antes. Es preferible escupir las cosas que llevas dentro enseguida, como si fuese un mensaje en una botella.
Una cosa: no le cuentes a mucha gente aquello que te recomendé sobre los asientos delanteros. Son los mejores. La gente, cuando viaja en nube, siempre piden asientos traseros. Para ellos lo importante es llegar a su destino y no el viaje en sí. No saben lo que se pierden.

Chica Simple dijo...

Este finde estuve en Cáceres, por una carretera por la Sierra de las Villuercas, de pronto vi una encina en una llanura al atardecer, y el cielo se tintó de colores indescriptibles, que me recordo a Africa, desee por un momento estar allí. Curiosamente, sólo he estado en Casablanca, nunca disfruté de esos paisajes allí, y me pregunto, si se puede añorar estar en un lugar en el que nunca has estado...

... Y hoy entro aqui y veo Cáceres desde el cielo y un post, un poco triste de Africa. ¿Casualidad?

El Vendedor dijo...

Para Chica Simple:

Hace días que le llevo dando vueltas a una frase destacada en tu blog:
"Podría contar mi vida uniendo casualidades".
A mí me gusta llamarlas señales más que casualidades.
Africa, la triste y también la que tiene mucho color, está en en cada atardecer de Cáceres (mi raiz), y Cáceres también está en África. Son las nubes los que unen a los continentes.
Creo que detrás de aquella encina de las Villuercas había una nube que te traslado hasta allí.

Chica Simple dijo...

"Podría contar mi vida uniendo casualidades"... es una frase que me impactó viendo una película "Los amantes del círculo Polar" de Julio Médem, es de esas películas , un poco surrealista por cierto, pero que cada vez que la veo me trasnmite cosas distintas... Quizá lo de las "señales" sea mas acertado. Gracias por tu comentario.

El Vendedor dijo...

Para Chica Simple:

Casualidades, señales...
Esa película aún permanece dentro de mi reproductor de DVD. La volví a ver la semana pasada.
OTTO el piloto viajaba entre las nubes, claro