Miedos

Sé que tengo dentro de mí cientos de monstruos, miedos en forma de caras que aparecen en la parte izquierda de mi existencia o nubes Serpiente Cicatriz reptando sobre la línea de un horizonte del día que muere. Los que me asustan son los otros, los que no sé que los tengo. Lo peor de ser persona es no saber que lo eres, creerte siempre. A veces, yo mismo me he creído Dios. ¡Carajo! Aún lo sigo creyendo; un Dios fácil y conveniente, pero Dios al fin de al cabo. Ahora, estoy aprendiendo a dejar de serlo, a convivir con mis monstruos y sentarme a su lado. He querido apartarlos durante demasiado tiempo, o al menos esconderlos como se esconde un pedo ante los demás; pero no, siempre lo oculto acaba oliendo mal.
Hace unos meses le dije a X que no la amaba. Mis monstruos llegaron acompasados con su primera lágrima, como dos eslabones contiguos de una misma cadena: "que me refiero a ahora, que mañana no lo sé; que no es por ti, que tú me pareces una mujer fantástica; que te aseguro que es por mí; que no estoy enamorado de otra…" Creo que le parecí tan oscuro que dejó de llorar en dos minutos. Y yo, apestando a mierda.

Hasta hace muy poco, el dejar de ser Dios para X me hubiera martirizado como cada cigarrillo fumado por un enfermo de cáncer. Ahora me dura hasta que ella cierra la puerta. He aprendido a enamorarme de mis nubes negras.


4 comentarios:

PARANOICO ILUSIONISTA dijo...

Mostruos y dioses unidos de la mano, miedos disfrazados de lágrima de mujer, lágrimas de x. Nunca te sientas desnudo cuando te quiten de un zarpazo de indiferencia tus vestiduras de dios. Dichoso tu que te vieron como DIOS. Hoy descubrí, tras una nube que empapaba los ojos de Y, que mi imagen era la de un verdadero diablo, la lágrima que se deslizó hasta la comisura de su labio, me decía que no la quería, que curioso, estaba pensando que soy yo quien aún no me quería.
Abrzo Dios de los mostruos.

Una de tantas dijo...

¿Cómo se me escapó este post? Qué estúpida.

El Vendedor dijo...

Para Paranoico Ilusionista:
me consta, Paranoico, casi dos meses después que escribieras este comentario, que ya te quieres lo suficiente

El Vendedor dijo...

Para una de tantas:
tal vez, porque se debía escapar.