Sentada sobre las cuatro patas de una silla,
sobre los cuatro sin sabores de ida
y los retornos
ya de vuelta.
Tus brazos apoyados en la mesa,
sujetándote antes del seguir adelante, o caida,
antes del próximo sorbo del café humeante,
aroma que te mantuvo cautiva para mantenerte despierta,
viva de amor para cuidarme y no cuidarte, ¡sigue a por ello, eres la mejor!,
para amarme y así amarte.
Reflexiva a tiempo parcial,
lo justo para no sufrir,
pero también lo suficiente para entender y callarte,
no hablar de lo inoportuno y embestir sonrisas.
Te oí llorar una noche de hace años;
al día siguiente aún más
y aquello me trazó la cruz desde la frente hasta mi vientre.
Hoy ya no. Sé que me quieres como madre, no cómo recompensa.
Te levantas ahora de las cuatro patas,
Te levantas ahora de las cuatro patas,
para seguir adelante.
Otro paso más hacia tú camino elegido o no elegido,
el mismo de ayer, de anteayer. El tuyo.
Gracias.
5 comentarios:
a veces si que creo en el amor,como tu dices,
!que retrato tan bello...!
las palavras sirven para hacer presencias...más que parecidos...
sin embargo Bien-Venidas a esas madres,
las de amor
QUÉ RETRATO tan bello!
las palabras ,más que parecidos nos hacen llegar presencias...
etas madres, "santiguadas" sean,porque dejan señales de amor,
a veces
me parece...
Muchas gracias por haberme encontrado y por haberte animado a dejar una huella en mi pequeño espacio, mi pequeño mundo.
Me gustó mucho tu blog, confieso me he emocioando hasta las lágrimas con este escrito sobretodo.
Que sigas así de bien,
Lopi
Estas palabras emocionarían a una piedra. Es precioso... no puedo añadir más.
Me encanta, me encanta lo que escribes y lo que describes.
Me encantan las fotografias de nubes, de arcoiris de flores, de esos retazos que remiendan mi vida como un parche en un pantalon roto.
Gracias por dejarme soñar que alguien un día me regalara una nube, una luna una sonrisa y comprenderá, que de un momento nace el cariño en la humanidad.
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