"Creo en el amor como quien cree en un único dios, a veces bueno y, otras, perverso. Si no creyera en el amor jamás habría llegado hasta Pueblo Hallado para preguntar por Henry. Dicen que en el Borronal, cerca de allí, se pueden enterrar los besos que te sobran. A mí nunca me sobraron, pero sí que después de vivir dos años en aquella playa quise tenerlos guardados. No pensé en una losa cuando enterré mis besos debajo de aquella piedra. Pensé en que algún día, cuando los fuese a exhumar, me los encontraría en los huesos pero que aún podría darles vida. No fue así. Estaban intactos, y cuando levanté la piedra salieron volando como mariposas que buscan el mar. Se me escaparon. Tal vez hayan llegado a algunos labios y esos mismos labios guardarán sus propios besos para que algún día salgan volando hacia mí. Si no creyera en el amor, no pensaría en esos regresos ni en los cables, también luminosos como los de Tuum, que los unen a las vueltas del corazón. En Pueblo Hallado los besos saben a rosas y a espinas, como deben saber, y por eso se tienen en cuenta. Un corazón varado es un corazón sin esperanzas. El corazón debe dar vueltas y naufragar en islas acantiladas, cuantas más veces mejor, para que así tengas que arreglar tu casco resquebrajado por la roca y huyas rápido de las olas que te vuelven a empujar. Yo llegué hasta Pueblo Hallado en un barco moribundo que procedía de una batalla sin razón. Jamás debí enfrentarme en ella. Dejé que mi barco se hundiera. Hacían daño los embistes cada vez que intentaba zarpar por la noche y el mar de lágrimas me volvía a empujar contra la costa puntiaguda. El pecio está allí en el fondo, buscarlo si queréis. A mí me desterraron de Pueblo Hallado, al contrario que a Doña Milagros, hacia Cristonomo. Y aquí me encuentro encerrado en esta isla, escuchando las historias de Las Caras Dormidas, sin atreverme a salir".
Del borrador de la novela Cien colinas más lejos (Javi Esteban)
5 comentarios:
Realmente fantástico.
muak.....muak
Hola Rosalinda!!!!!!! No olvide que le debo un mail... Es que pasaron muchas cosas en mi vida y estoy "en las nubes" jajajja!.
Supongo a esta altura que ya habra pasado por mis pagos.
Yo; tratando de ponerme al dia con amigos y con mi abandonado blog.
Hace tiempo te habia buscando un poema de Neruda y despues vi que lo habias publicado ¿telepatia? jajaja!.
Y como se de tu gusto por la lectura de regalo un texto de Oliverio Girondo. Que lo disfrutes! Un fuerte abrazo
A unos les gusta el alpinismo. A otros les entretiene el dominó. A mí me encanta la transmigración.
Mientras aquéllos se pasan la vida colgados de una soga o pegando puñetazos sobre una mesa, yo me lo paso transmigrando de un cuerpo a otro, yo no me canso nunca de transmigrar.
Desde el amanecer, me instalo en algún eucalipto a respirar la brisa de la mañana. Duermo una siesta mineral, dentro de la primera piedra que hallo en mi camino, y antes de anochecer ya estoy pensando la noche y las chimeneas con un espíritu de gato.
¡Qué delicia la de metamorfosearse en abejorro, la de sorber el polen de las rosas! ¡Qué voluptuosidad la de ser tierra, la de sentirse penetrado de tubérculos, de raíces, de una vida latente que nos fecunda... y nos hace cosquillas!
Para apreciar el jamón ¿no es indispensable ser chancho? Quien no logre transformarse en caballo ¿podrá saborear el gusto de los valles y darse cuenta de lo que significa “tirar el carro”?...
Poseer una virgen es muy distinto a experimentar las sensaciones de la virgen mientras la estamos poseyendo, y una cosa es mirar el mar desde la playa, otra contemplarlo con unos ojos de cangrejo.
Por eso a mí me gusta meterme en las vidas ajenas, vivir todas sus secreciones, todas sus esperanzas, sus buenos y sus malos humores.
Por eso a mí me gusta rumiar la pampa y el crepúsculo personificado en una vaca, sentir la gravitación y los ramajes con un cerebro de nuez o de castaña, arrodillarme en pleno campo, para cantarle con una voz de sapo a las estrellas.
¡Ah, el encanto de haber sido camello, zanahoria, manzana, y la satisfacción de comprender, a fondo, la pereza de los remansos.... y de los camaleones!...
¡Pensar que durante toda su existencia, la mayoría de los hombres no han sido ni siquiera mujer!... ¿Cómo es posible que no se aburran de sus apetitos, de sus espasmos y que no necesiten experimentar, de vez en cuando, los de las cucarachas... los de las madreselvas?
Aunque me he puesto, muchas veces, un cerebro de imbécil, jamás he comprendido que se pueda vivir, eternamente, con un mismo esqueleto y un mismo sexo.
Cuando la vida es demasiado humana —¡únicamente humana!— el mecanismo de pensar ¿no resulta una enfermedad más larga y más aburrida que cualquier otra?
Yo, al menos, tengo la certidumbre que no hubiera podido soportarla sin esa aptitud de evasión, que me permite trasladarme adonde yo no estoy: ser hormiga, jirafa, poner un huevo, y lo que es más importante aún, encontrarme conmigo mismo en el momento en que me había olvidado, casi completamente, de mi propia existencia.
El amor es insustancial sin ojos que palpiten creyendo en el sin pagar ningún precio a cambio.
Vaya... me encanta...
Además siempre me he preguntado donde van los besos que no damos, los que creamos y no llegamos a entregar? Me he preguntado muchas veces si los besos se transformaban en lágrimas... O si se evaporaban, iban al aire y un día caían en forma de lluvia... O si se escondían dentro de nosotros, en algún rincón, latentes y congelados para un día renacer?
en fin... ojalá nos quedemos con cuantos menos besos mejor y estos hayan volado y sido entregados como debe ser.
besos!!
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