
He aprendido a hacer símbolos con mis manos. He aprendido a colocarlas para sacar las sombras sobre el suelo, sobre las nubes, sobre el pecho de las personas que quiero. Ayer hice el primero. Extendí mis manos al sol y sobre su camisa se dibujó un corazón dado la vuelta. Él no lo sabe, pero ya está marcado como una res que tiene dueño.
3 comentarios:
Una sombra efimera tatua la piel de aquellos que amamos para nunca borrarse, para dejar marca de por vida para recordarnos ese amor incondicional, ese que un dia regalamos bajo un sol eterno...
Benditos regalos.
¿El no lo sabe? Seguro que no?
tatuados en el alma, tatuados en el corazón... yo además me tatué por fuera el símbolo de la palabra infinito, en una muñeca... lo mas cerca que pude de mis venas... el amor infinito que una vez dentro crece y crece y renace...una y mil veces, inagotable...
besos infinitos...
A veces deseamos tanto que nos tatúen, que nos hagan suyos...
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