Maltrato


Creí que vosotros me importabais, porque yo os importaba, porque sí, porque todos nos debemos algo, ¿no? Pues no, no me importáis. En absoluto. Ya no. Me han tenido que salir alas en los brazos para salir volando, yo sola, para esconderme de él muy lejos de allí. ¿Por qué me tenía que ir yo? ¿Por qué, si yo no hice nada? ¿Por qué, si no era yo la que golpeaba hasta que no hubiese un fin? La sociedad me habéis castigado. Él me pegaba, me azotaba fuerte en todo mi cuerpo. Y mi alma que también se iba en cada puñetazo. Pero la sociedad también habéis hecho lo mismo, también me habéis maltratado. Os necesitaba cuando estaba sola, y no estabais. ¿Por qué? Ahora, he tenido que recoger el testimonio de vuestro castigo, como un condenado a muerte que además de serlo le apuntan con el dedo. ¿Que no es castigo? ¿Que no es condenarme el quedaros callados como lo habéis hecho, el no tenderme una mano? Sí, sí que lo es.
La margarita por fin se desojó. “No me quiere” para siempre. Ya está bien de creerle, de creeros a vosotros que me habéis enseñado que tengo que ser una mujer que aguante.
Es mentira. Quiero volar.

1 comentarios:

La Rosa Linda dijo...

En mi país, a parte de otros muchos, la violencia de género es uno de los problemas más acuciantes. No dejemos de gritar para que esto se acabe.
Recomiendo la visita a Prohibido Callar:
http://nomassilencios.blogspot.com/